El azucarillo de “Conoce tus Fuentes”

2Comentarios

Al que tuvo la feliz idea de poner esas reflexiones en los azucarillos habría que darle un premio. ¡Cuantos proyectos e iniciativas (y encrucijadas de la vida misma) no se habrán visto influenciadas por esos oportunos, cortos y certeros mensajes!

En mi rutina diaria, llego al café de media mañana con profundo mono. No es solo la querencia hacia el oloroso y reparador café, es también la necesidad de levantar la vista del ordenador, de despejar la mente y de charlar con compañeros, con Virginia, Luis y Pepe, con los que comparto anhelos por las aguas subterráneas y los manantiales de Andalucía. Una vez en la mesa, se ha convertido en un ritual compartir los mensajes de los azucarillos que nos tocan en suerte a cada uno, comentarlos y sacarles punta. ¡Cuantas veces han brotado ideas creativas y luminosas de esas distendidas conversaciones al aroma del café y las tostadas!

Pues bien, un día de noviembre de 2007 (lo recuerdo bien porque fue días antes de presentarse en sociedad el proyecto “Conoce tus Fuentes”), hace ya 7 años, cayó en nuestras manos el azucarillo que encabeza este post, cuya reflexión, atribuida a Benjamín Franklin, decía: “Dime y lo olvido/enséñame y lo recuerdo/involúcrame y lo aprendo“. Una adaptación de la del pensador chino Confucio (siglo I a.C.), que rezaba: “Me lo contaron y lo olvidé/ lo vi y lo entendí/ lo hice y lo aprendí”, y que igualmente entró (más tarde) a formar parte de nuestra abultada colección de sobrecillos del azúcar.

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¡Qué profunda sabiduría encierran esas escuetas palabras! Los que se dedican al difícil oficio de educar y enseñar lo saben bien. Traigo aquí estas reflexiones, porque me han ayudado mucho en mi trayectoria vital, me acuerdo muy a menudo de ellas y he hecho frecuente uso de las mismas siempre que ha venido a cuento. Sin ir más lejos, ese fue uno de los mensajes que impregnó la filosofía de “Conoce tus Fuentes” (www.conocetusfuentes.com), junto a otro de igual talante, que dice: “Conocer para amar/ amar para conservar”. El germen de lo que con el transcurso del tiempo llegaría a ser ese gran proyecto se presentó en público en unas jornadas celebradas en Granada el 29 de noviembre de 2007.

Como es bien sabido por muchos, el proyecto encomendó el protagonismo de la catalogación de los manantiales de Andalucía a la ciudadanía (“involúcrame y lo aprendo”/ “lo hice y lo aprendí”). Y esa seguramente ha sido una de las claves de su éxito, razón del entusiasmo de miles de ciudadanos por sus fuentes y manantiales. De la existencia de una gran familia de voluntarios que han dado a conocer sus fuentes, las cuidan y vigilan, y que han hecho posible lo que hoy día es “Conoce tus Fuentes”, el mayor catálogo y banco de información de fuentes y manantiales a nivel nacional, cuya descarga es además totalmente libre y gratuita.

 

 

Etiquetado en Ciencia, Reflexiones

2 Comments

  1. L. Baños 12 noviembre, 2014 / 8:52 - Reply

    No dices más que la pura verdad. Todo absolutamente lo puedo confirmar. ya que lo he vivido en primera persona.
    Un abrazo,

  2. Rosa 3 diciembre, 2014 / 9:36 - Reply

    Nuestras horas son minutos
    cuando esperamos saber
    y siglos cuando sabemos
    lo que se puede aprender

    A. Machado

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