Criptohumedales, ¿eso qué es?

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Hoy 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales. Creo que no es necesario incidir (una vez más) en la importancia que estos espacios húmedos tienen, especialmente para la biodiversidad. No en balde, están considerados los ecosistemas más productivos del mundo, la mayoría catalogados como áreas protegidas. Pero cuando uno piensa en humedales, rápidamente acude a nuestra mente Doñana, las Tablas de Daimiel, la Albufera de Valencia, y tantos otros enclaves lagunares o encharcados como, afortunadamente, aún conserva la Península Ibérica, aunque es mucho y valioso lo que hemos perdido ya (un 60 % de la superficie en el siglo XX).

Pues bien, para conmemorar esta efemérides he querido traer aquí al débil, al callado, al desconocido criptohumedal. En un primer borrador, había titulado este pequeño artículo “Los criptohumedales, al agua escondida”, pero comentándolo con un compañero del café de media mañana (¡cuanto ingenio se activa con ese oloroso brebaje!) me dijo: ¿y eso que es? Y, efectivamente, caí en la cuenta que ese era el encabezado que necesitaba, porque para el común de los mortales los humedales son áreas inundadas o encharcadas, pero, ¿eso de criptohumedales, qué es?

Bueno, la raíz griega cripto, que significa oculto o escondido, ya nos aclara mucho. Por decirlo así, son un tipo de humedales en los que agua no llega habitualmente a aflorar en superficie (queda oculta, escondida), pero está allí, muy cerca, empapando la zona radicular de las plantas. Por esa razón, la manifestación más evidente del criptohumedal es la proliferación de vegetación freatofita, similar a la hidrófila de los humedales clásicos. Corresponden a esos manchones y ribazos de juncos, cañas, carrizos, tarajes, praderas turbosas, etc. que salpican por doquier nuestros campos, especialmente en navas, vaguadas, valles y barrancos. Lugares que desprenden humedad en los ardientes estíos y salpimentan nuestros paisajes, muchas veces entreverando extensos campos calmos y de cultivo. Eran las zonas encharcadizas de los antiguos labradores, que conocían bien porque a poco que lloviera en muchas de ellas se atascaban bestias y tractores. Por razón de ser consideradas áreas perdidas e improductivas para el cultivo y por la apetencia que para el hombre siempre tuvo esa agua tan a la mano, desde antaño han sido espacios muy vulnerables, bien por drenaje o por la extracción del agua freática que les daba vida (y también por el cambio del clima).

Ni que decir tiene que los criptohumedales son infinitamente más numerosos que los humedales tradicionales, con los que mantienen similitudes evidentes, no solo de vegetación como se ha comentado, sino también en cuanto a las funciones y beneficios ambientales que producen. Son biotopos que enriquecen y embellecen el paisaje y, sobre todo, son lugares de refugio y cría de especies de muy diversa condición (no solo acuáticas). En definitiva, son islas de humedad y de vida, especialmente apreciadas, como es de imaginar, en climas áridos y semiáridos.

Es verdad que los criptohumedales no son tan magníficos a la vista como los humedales, que son los que se llevan todas las medallas, las protecciones y las efemérides, pero su abundante y diseminada presencia en cualquier tipo de hábitat, desde los fríos de alta montaña a los cálidos de las planicies litorales, es vital para muchas especies animales y vegetales. Cuando nos tropecemos con ellos en cualquier excursión o salida al campo, ya sabremos lo que son. Cuidémoslos, lo pequeño también cuenta.

 

5 Comments

  1. Toni Pérez 3 febrero, 2015 / 12:28 - Reply

    Bueno, la palabra criptohumedal me parece muy amplia, y seguramente habrá subdivisiones y subclasificaciones de los distintos criptohumedales… a lo mejor sería interesante encontrar más información al respecto y añadirla al blog PAISAJES DEL AGUA para los profanos en la materia como yo.

    Iba a hacer una comparación entre la definición tan generalizada de criptohumedal y la nueva tendencia política, pero mejor me callo, que esto es para hablar de los paisajes del agua.

  2. Toni Pérez 3 febrero, 2015 / 18:49 - Reply

    Voy a ser algo más técnico y la definición que dan Martinez et al., 2011, lo deja bien dicho y cito textualmente “Son humedales carentes de lámina de agua libre en la mayor parte de su superficie, que se desarrollan sobre zonas llanas o de escasa pendiente y drenaje difuso, receptoras de escorrentías y descargas laterales y subterráneas, pero topográfica y funcionalmente independientes de la red hidrográfica asociada. Entre sus valores ambientales se encuentran sus comunidades de vegetación halófila (saladares, juncales y estepa salina), la presencia de aves acuáticas invernantes y nidificantes, aves esteparias, invertebrados acuáticos y terrestres, así como de fauna piscícola endémica puntualmente. Su interés paisajístico y los diversos usos tradicionales que en ellos se han ido realizando son también valores que justifican su conservación.”

    Concretamente la cita es MARTÍNEZ, J., CARREÑO, M.F., PALAZÓN, J.A., GONZÁLEZ, J.C. y ESTEVE, M.A. 2011. Estudio y caracterización de las comunidades vegetales e hidrogeomorfología de criptohumedales semiáridos meditarráneos mediante SIG y LIDAR. VII Congreso Ibérico sobre Gestión y Planificación del Agua “Ríos Ibéricos + 10. Mirando al futuro tras 10 años de DMA”. 6 páginas.

    Me ha gustado más esta definición porque me aclara mucho, y seguramente a los que estuvimos en el café, también.

    Ahí lo dejo.

  3. Pingback: Paisajes del Agua: Critohumedales, ¿Eso qué es? | Granada es Agua

  4. Pingback: Paisajes del Agua durante 2015 (recopilatorio) | Paisajes del agua

  5. Ferran 8 noviembre, 2016 / 14:21 - Reply

    Por la descripción diría que en Murcia son bastante frecuentes. En Molina de Segura hay varios que conozco. Son un buen refugio para mucha vida.

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